Todos los días, la mayor parte de las personas creamos, poco a poco, un retrato de quiénes somos en línea.
Este retrato ayuda a las empresas a orientar los contenidos hacia mercados y consumidores específicos, ayuda a los empleadores a analizar nuestros antecedentes y ayuda a los anunciantes a seguir nuestros movimientos a través de múltiples sitios web.
Por ello es importante saber qué tipo de rastro estamos dejando y cuáles son los potenciales efectos.
¿Qué es la huella digital?
Los expertos suelen definir la huella digital como el rastro de nuestra actividad en Internet, la marca que dejamos cada vez que navegamos e interactuamos en la red. Sería algo así como una recopilación de información sobre la persona que se basa en su comportamiento online: lo que publica, lo que busca, dónde lo hace y en qué se basa para hacerlo.
Publicaciones o comentarios en blogs, webs y redes sociales, uso de aplicaciones, registros de correo electrónico, compras… todo esto forma parte del historial en línea de una persona y, potencialmente, puede ser visto por otras personas o almacenado en una base de datos, por lo que es importante tener presente que, de una forma u otra, todo lo que hacemos queda grabado.
Peligros de no cuidar tu huella digital
Webs, blogs, foros… todos ellos han favorecido formas de comunicación y participación en la red que hasta hace poco no podíamos ni imaginar. Pero si hay algo que ha propiciado que cada vez haya más información sobre los usuarios en Internet esto es, sin duda, la aparición y extensión del uso de las redes sociales.
Las políticas de privacidad de cada una de estas redes se esfuerzan por hacernos creer que, como usuarios, somos libres de determinar aquello que queremos que sea público y diferenciarlo de lo que preferimos que no lo sea. Pero la verdad es que en Internet todo está interconectado y existen registros de todo lo que se almacena, se comparte y se publica. Por lo tanto, aunque borremos fotografías o publicaciones, los proveedores de servicios tienen acceso a esta información. De ahí la necesidad de pensar siempre antes de publicar: qué publicamos, dónde y quién puede llegar a tener acceso, y también determinar, en la medida de lo posible, una correcta configuración de privacidad de nuestras redes.
Además de las redes sociales, los expertos aseguran que en los próximos años la puerta de entrada a nuestros datos e información personal serán los smartphones, ya que en estos se almacenan no solo fotografías y listas de contactos, sino documentos, contraseñas, aplicaciones de interactuación que implican datos privados de gran importancia
Teniendo en cuenta todo lo anterior, resulta imprescindible contar con una huella digital positiva y cuidarla a lo largo del tiempo, ya que cualquiera puede acceder, con gran facilidad, a toda la información que existe sobre una persona en la red.
¿Puedes borrar tu huella digital?
A nivel de usuario, borrar por completo la huella digital es prácticamente imposible porque, tal y como hemos comentado, aunque borremos aquel contenido que ya no queramos que esté en la red, siempre existen registros de este. Lo que sí podemos hacer es utilizar de forma adecuada las redes, siendo conscientes de que todo lo que publicamos en Internet permanecerá por años en la red pese a que lo borremos.
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